Alejemos la carne de los gatos


EDITORIAL DEL NUEVO DIARIO 19/08/09
Por Persio Maldonado

Con frecuencia se producen denuncias de irregularidades en las entidades públicas del país. Ellas están esparcidas por todas partes contra el Gobierno Central y las instituciones descentralizadas. Y han llovido contra los manejos de los gobiernos municipales.

Todo eso hace pensar que hay corrupción en muchas de nuestras instituciones públicas. Así se va consolidando la mala percepción, sobre la que hay que decir que no deja de tener ciertas sustentaciones reales, aunque quizás muchas de esas denuncias no se llegan a verificar, ya sea para confirmarlas o para despejarlas.

Hay poco interés en ese sentido, y las instituciones encargadas de auditorías como las instancias judiciales, incluyendo el Ministerio Público, no actúan más que cuando están bajo presiones de la opinión pública.

Muchas de esas denuncias implican muchos millones de pesos contra el país. Y, por demás, perturba la vida nacional. Ahora han sometido al síndico y al tesorero del Ayuntamiento de Villa Altagracia, acusados de malversar más de 108 millones de pesos. Pedro Peralta Peralta y Franklin Vargas, según las indagaciones hechas por la Cámara de Cuentas, han manejado esos fondos sin observar los procedimientos ni las sustentaciones que exige la ley.

Ese uso irregular ha sido detectado entre los años 2007 y 2008, indicando, también, que han evadido los controles y que no llevan una debida contabilidad con los registros de la entidad edilicia.

La Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA), sometió por ante los jueces de la Corte de Apelación del distrito judicial de San Cristóbal a los implicados, solicitando medidas de coerción contra ellos.

Mientras tanto, alejemos la carne de los gatos

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