Los antivalores ya no tienen límites


POR: María Cristina Rodriguez (Enrredarte.blogspot.com)

La descomposición social ha llegado a un grado repugnante. Los antivalores ganan espacio en una sociedad permisiva que teme rechazar comportamientos antiéticos e inmorales de grupos que buscan imponer, de manera subliminal y bajo chantaje, su anormal conducta. Seguir leyendo...

No es cierto que en la guerra y el “amor” todo se vale. Es asqueante conocer la noticia de que “la abuela de 72 años espera un bebé de su nieto de 26. Ambos se aman”. “Una mujer sostiene relaciones sexuales con su hijo de ocho años”. “Un cura ha violado decenas de niños”. “Adolescente embarazada de su padre por segunda ocasión. Otra hermana también tuvo hijo con él”. “Pareja de homosexuales procrea niños”.

Estos hechos enfermizos deben ser repudiados enérgicamente por nuestra sociedad. No es un asunto de jugar a la doble moral y de “vivir la vida a mi manera”. No es atropellar y confundir la libertad con libertinaje ni la homofobia con los excesos imprudentes y desenfrenados.

Simplemente, no podemos permitir que como ciudadanos se nos fugue la capacidad de asombro. Alguien debe poner un límite.

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