Panamá y el nuevo PARLACEN


Por Manolo Pichardo

Me cuentan que Cambio Democrático, CD, el partido que llevó al poder al presidente Martinelli en Panamá, hubo de celebrar un plebiscito para definir si la organización postulaba candidatos al Parlamento Centroamericano, Parlacen.

Lo hizo en razón de que el candidato, por una experiencia negativa que tuvo con un familiar cercano que había enviado antes al órgano regional, no tenía interés de enviar representantes allí.

La consulta partidaria determinó que la organización política debía presentar candidatos. Un 80 por ciento de los militantes orientó su voto en dirección contraria al líder. Tomada la decisión, inició un proceso de selección de los candidatos que al parecer, por cuestiones que comentaré más adelante, no siguió el camino democrático del proceso que definió la participación.

Algunos diputados del Partido Revolucionario Democrático, PRD, pendiente de todas las fichas del juego electoral con la intención de sacar provecho a los resultados del sufragio, elevaron una instancia ante el Tribunal Electoral pidiendo anular las candidaturas de CD al Parlacen, en razón de que los postulados no habían sido el resultado de una elección democrática en esa organización como lo establecían sus estatutos.

La demanda fue acogida; entonces Martinelli, sin posibilidad de tener representación en el órgano político del Sistema de Integración Centroamericano, SICA, resucitó su antigua posición, solo que ahora, se radicalizó al plantear la salida de Panamá del Parlacen.

Con palabras despectivas, soeces, calumniosas e irrespetuosas, el Presidente se ha propuesto descalificar a esta institución. Se lo propone en el momento que el Parlacen adquiere las facultades vinculantes que le permiten legislar sobre asuntos de integración; que le permiten asumir responsabilidades que ayudarán a fortalecer y acelerar el proceso de unión regional.

Le he escuchado decir que él no es político y no le interesa la política. Pero resulta que gobernar un país es una acción de carácter político, y está en manos de los políticos dirigir los destinos de sus naciones, pues hoy día, en medio de un mundo global, necesitan estar despejados bajo la luz de la integración que servirá de instrumento para hacer frente a los peligrosos desafíos del darwinismo que se traga a los que viven en solitario.

Lastimar al Parlacen, es lastimar el proceso de integración sobre el que cabalga la región. Y como saben los que tienen una visión clara sobre lo que acontece en el mundo, con esta actitud tiramos por la borda la oportunidad de convertirnos en una unidad geoeconómica, atractiva y próspera.

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