Si fuese político




La política está en nuestras vidas, es un hecho. Lo que podemos o no podemos hacer lo rigen los políticos. Tienen en su mano incentivar o castigar ciertas actitudes o acciones y por supuesto, tienen la obligación de acercar, comunicar y regir con transparencia y por el bien comunitario.
Estas pasadas elecciones europeas, así como los resultados de algunas zonas de España me han dejado un poco perplejo. Ahora es tiempo de preguntarse desde unas filas el por qué de la falta de ilusión de los votantes y desde las filas enfrentadas, el porqué no han sido capaces de rentabilizar el panorama nacional con solvencia. Un partido y otro siempre mirándose el ombligo y dando por buenos unos resultados que son, desde mi humilde opinión malos para ambos. Malos, en definitiva, para todos y todas.
Porque no se trata de un partido de fútbol en el que tras el pitido final se mira al marcador y se festeja o no el resultado. Tras el pitido final, es cuando toca sudar la camiseta. Toca ponerse a trabajar. ¿Qué imagen se transmite si nuestros políticos siguen proyectando ese espíritu de dejadez y de aletargamiento social?
Creo que nos merecemos una reflexión global. Creo que nos merecemos una nueva política.
Pero son muchas las personas que critican, patalean y ponen el grito en el cielo contra los políticos y políticas de este país sin aportar su visión. Esa no es mi intención. Mi intención, para empezar la semana, es decir abiertamente los diez puntos fundamentales que yo intentaría seguir si fuese político. Seguro que muchas personas estarán a favor, otras en contra y algunas pensarán que es una utopía… Esto es la política.
1. Siempre trabajaría por un objetivo claro y bien comunicado. De esa manera toda persona estaría informada de mis intenciones reales y por lo tanto, podrían escoger entre apoyarme o no. Siendo realistas, seguramente ilusionando, pero NUNCA mintiendo. La realidad de nuestro objetivo debería ser, sin duda, una de nuestras mayores fortalezas. No se trata de llegar al poder, se trata de conseguir un objetivo positivo para todos y todas.
2. Nunca aceptaría ir en una lista integrada por personas que no tengan las manos limpias. Ya está bien de esta permisividad partidista de protegerse y de hacer del corporativismo político un refugio para la mentira, el robo o la corrupción. Ni una sola manzana podrida en mi cesto. Si en el derecho penal existe la figura del cómplice, en política lo son todas aquellas personas que conocen un hecho delictivo y lo ocultan para no perder un rédito electoral.
3. Nunca aceptaría la mediocridad. Ni listas, ni familias, ni cuotas. No hay excusa para introducir a personas mediocres dentro de una lista electoral o un equipo de trabajo. Cada puesto, cada responsabilidad, debe estar ocupada por una persona capaz, hábil y efectiva. El dinero público es demasiado valioso para ser gestionado por personas que hacen de la mediocridad bandera.
4. No basaría nunca ni mi campaña electoral, ni mi política, en el miedo. Hay mucho por hacer, muchas ideas por alcanzar y muchos derechos sociales por conquistar. Ilusión, optimismo, trabajo, planes de acción… ¿Porqué seguir transmitiendo odio y rencor? Debemos seguir trabajando en positivo para obtener un cambio constante y progresista, no insultar, denigrar o amedrentar a la ciudadanía. Si seguimos llenando nuestro discurso con esas ideas, estaremos incentivando a que se pierda la confianza en la política.
5. Daría siempre la cara. Grandes despachos en grandes edificios y coches con las lunas tintadas. Eso es lo que percibe quien nos ha votado y quien no. Siempre la culpa es de otra persona, siempre hay un estudio que nos apoya, siempre hay una razón superior que nadie entiende. Es hora de dar la cara, de comunicar, de explicar la situación concreta y dar soluciones. No podemos seguir escondiendo nuestras vergüenzas o errores. Si fuese político tendría claro que hay que tener coraje y afrontar los problemas dando la cara. Seguramente la ciudadanía me entendería…si me dignara a hablar con ella.
6. Viviría en el hoy. El pasado me serviría para reforzar mi trayectoria, pero nunca como arma arrojadiza. El futuro para diseñar los objetivos a conquistar, pero nunca como zanahoria. Es en el hoy en el día en el que me levantaría cada mañana. Trabajando por los problemas reales y gestionando la realidad presente. Ya está bien de anclarnos constantemente en el pasado o instalarnos en un futuro que nunca termina de llegar. Recuerdo pasado e ilusión futura sí, pero la acción centrada en el hoy.
7. Motivaría, desarrollaría y potenciaría a mi equipo de trabajo. Rodearse de mediocres no hace que parezcas brillante. Rodearte de personas brillantes sí puede hacer que tus carencias sean solventadas. Hay que crear más líderes y no más seguidores (Ralph Nader) Hay que trabajar para que siempre pueda haber sustitución a tu persona. No podemos perder tiempo, el cambio debe estar preparado.
8. Tendría clara mi fecha de salida. Todo proyecto tiene que estar establecido en el tiempo. Así lo he aprendido yo. Una fecha que te debe motivar para alcanzar todo lo propuesto. Si no hay fecha, todo se diluye en palabras vacías. El apego al sillón y la titulitis reinante debe terminarse de una vez. Yo sabría cual es mi contrato con la ciudadanía y como todo contrato… tiene un plazo de finalización fijado.
9. Trabajaría para todos y todas. Cuando una persona alcanza el poder no lo hace para sus votantes, lo hace para la sociedad. Tu perfil político, tus creencias y valores y tu proyecto han sido comunicados y elegidos y por lo tanto, ha llegado la hora de cumplirlos. Pero eso nunca puede suponer el destruir a quienes no te han votado. La responsabilidad del poder es fortalecer la sociedad, las instituciones y las relaciones y servicios sociales. Nosotros somos temporales, la sociedad no.
10. Trabajaría para formar a la sociedad. Hay que dar instrumentos y herramientas reales y no crear necesidades. Agilizar trámites burocráticos, atender a la ciudadanía, escuchar a la sociedad…
Podría seguir escribiendo toda la mañana, pero como todo el mundo sabe, aunque trabaje con políticos nunca escribo en el blog para apoyar una idea u otra. Yo soy socialista, pero eso no conlleva que todo lo que haga el PSOE me guste. Yo soy progresista y eso no quiere decir que tenga que demonizar toda corriente ideológica que no sea la mía. Yo quiero una política seria, efectiva, resolutiva y unos políticos y políticas que hagan cada día de la sociedad en la que vivo y del mundo en general un lugar mejor para vivir.
Si yo fuese político trabajaría cada día para cumplir con todo este ideario… Si yo fuese político no permitiría que se siguiese vapuleando la imagen del cargo público… Si yo fuese político acercaría el lenguaje y los conceptos para que todos y todas lo comprendan…
No soy político y no está en mis planes serlo, porque si yo lo fuese trabajaría por recuperar la dignidad perdida. Sé que hay muchas personas dedicadas a la política que suscribirían todo lo anterior, sé que son una mayoría las que cada día hacen todo lo posible, sé incluso que muchas personas lloran de impotencia y de rabia cuando se enfrentan a estructuras o a ciertas actitudes… Quizá ha llegado el momento de reivindicar el cambio necesario, de luchar por enderezar algo que nunca se debió torcer… En mí encontraréis un aliado, porque por si no te habías dado cuenta ya somos seres políticos.

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